La polenta y sus historias

15 de Febrero de 2007
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La polenta es un alimento muy antiguo, relacionado con la evolución del hombre. De hecho, desde la prehistoria, los seres umanos se han alimentado con cereales molidos de forma rudimentaria y cocidos en agua hirviendo.

Durante la época romana, la polenta se llemaba pultem y se preparaba con el farro, que una vez molido y cocido se comía con carne o con queso. Solo una vez que Colón descubrió América, se realizó la unión polenta-maíz, que ha permanecido indisoluble hasta nuestros días.

A partir del 1500 el maíz se difundió en toda Europa y la preparación de la polenta fue siempre la misma: se hervía la harina amarilla en agua o en caldo y, al final de la cocción, se le añadía mantequilla, leche, queso, salsas o carne.

Un detalle interesante es la receta de algunos dulces rústicos, como los zaleti, habituales en Venecia, que se preparaban con la harina amarilla incluso antes del descubrimiento de América. Se cree que el maíz haya llegado a Italia por el Véneto en tiempos remotos, gracias al comercio de los Venecianos con Oriente.

Hoy sabemos que la polenta preparada con la harina de maíz puede suministrar un aporte complementario de proteinas, gracias a las características nutritivas de este cereal. Además, la gastronomía italiana ofrece toda una serie de recetas tradicionales y de reelaboraciones muy sabrosas, donde la polenta acompaña platos de carne, quesos y guisos.

Como siempre, nuestro consejo es el de disfrutar de este antiguo plato de la cocina tradicional, visitando las zonas de producción e incluyendolo en vuestro menú cotidiano…según vuestros gustos y vuestra fantasia.

¡Que aproveche!

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