El pan y sus historias: la exquisita piadina romañola

8 de Marzo de 2007
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La piadina (o piada, coloquialmente para los que ya la conocen) es un pan sabroso y muy singular, un icono de la Romaña famoso en toda la península italiana.

La piadina debe su nombre a la tabla que se usa para extender la pasta, la “pladena”. El origen de la masa de la piadina es muy antiguo e igualmente oscuro: según algunos, deriva de las focacce (tortas de pan) que preparaban los antiguos Latinos y, según otros, del pan ázimo hebraico.

Lo cierto es que, antiguamente, la piadina no llevaba levadura y era, por lo tanto, poco digerible (la comían los campesinos durante el periodo más intenso y fatigoso de trabajo en el campo).

En cambio, la versión de piadina que consumimos hoy, lleva levadura y se prepara con harina de trigo tierno mezclada con leche y agua mineral con gas, sal, levadura de cerveza y aceite.
La masa que se obtiene se deja reposar largo rato y después se extiende con el rodillo, formando discos de un espesor de varios centímetros que seguidamente se cuecen sobre una plancha muy caliente.

Durante la cocción, con un tenedor, hay que punzar continuamente los discos de pasta para evitar que se inflen.

Llegados a este punto, la piadina está lista y se puede comer con embutidos y quesos. En cambio, los que prefieren comerla doblada, como si fuera un calzone, pueden probar la versión “cassone”, en la que, tradicionalmente, se rellena la piadina con verduras saltadas en la sartén.

No tenéis más que elegir y….¡qué aproveche!

Comentarios (1) para “El pan y sus historias: la exquisita piadina romañola”

  1. Sandra Dijo:

    HOla realmente interesante tu artículo, pues como sabes tanto quisiera que me des una ayudita, pues soy estudiante de gastronomía y necesito tener información sobre el origen del pan ciabatta o chapata.
    De antemano , gracias
    Sandra Baricic
    Chile

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