La comarca del Chianti: una tierra única a un paso de Florencia
10 de Mayo de 2007Veces que se ha leído este artículo: 1924
Recientemente hemos tenido la ocasión de irnos de excursión a Toscana, en la expléndida zona del Chianti. La naturaleza allí es maravillosa, sobretodo durante estos días de primavera: en el territorio colinar se alternan las zonas de bosques de encinas, castaños y quejigos con campos cultivados de vid y olivos. Esta zona de la Toscana es el nucleo histórico donde se produce el Chianti, cuyo símbolo es el Gallo Negro, que acompaña al visitante por los pueblos de esta comarca.
Nuestra primera parada ha sido en la antigua plaza de Greve in Chianti, situada entre la Iglesia de Santa Croce (1833-1835) y el imponente Palacio Municipal. Aquí hemos explorado el lugar por todos los rincones, entre norcinerie y enoteche, lugares donde se puede paladear un delicioso Chianti con pan, embutidos y quesos típicos de la zona.
Desde Greve in Chianti nos hemos dirigido hacia Castellina disfrutando por el camino del paisaje: una sucesión de colinas coronadas por masías, bosques y campos cultivados que nos han acompañado hasta esta antigua localidad.
Castellina es de origen etrusca aunque el casco antiguo tiene un diseño medieval, como demuestra la Via delle Volte, una calle cubierta y adosada a las antiguas murallas. Este sugestivo recorrido cubierto recalca el pomerium, que en las antiguas ciudades latinas era una franja de terreno consagrado que acotaba la zona habitada. Siendo el pomerium una defensa sagrada, no podía ser atraversada por personas armadas.
Recorrer esta calle es muy agradable, sobre todo si se hace después de haber visto la atractiva plaza medieval y de haber comido y bevido en una de las trattorie del lugar. Os recordamos que la cocina típica propone principalmente: papardelle al jabalí, embutidos toscanos, fiorentina (chuletón), carnes asadas de cualquier tipo, verduras frescas y Chianti, que por supuesto, no puede faltar.
Además, se puede admirar la Rocca Comunale, una fortaleza militar del siglo XV que cuenta en su interior con un museo arqueológico que conserva restos etruscos y con un hermoso patio con pozo. Esta fortaleza formaba parte de las murallas construidas antiguamente por los florentinos, rodeaban todo el pueblo y estaban interrumpidas solo por dos puertas, una orientada hacia Siena y la otra hacia Florencia.
La visita del Chianti es sin duda una experiencia que se puede disfrutar a varios niveles: natural, histórico-cultural y eno-gastronómico. Una bella excursión que nos ha hecho apreciar una vez más la belleza del patrimonio cultural y de las tradiciones italianas.









