La escuela del mes: Il Sasso, Montepulciano
13 de Agosto de 2008Veces que se ha leído este artículo: 1298
Artículo escrito por Il Sasso, escuela de italiano en Montepulciano, Toscana.
Página web de la escuela: www.ilsasso.com
VIAJE EN TOSCANA. MONTEPULCIANO
«Entre las pequeñas ciudades apoyadas sobre las colinas del sur de la Toscana, Montepulciano es la mas renacentista. Las viñas parecen jardines aquí y las callejuelas marcadas por los cipreses nos llevan hasta antiguos pueblos y casas de campo en piedra y ladrillo.
He llegado aquí de vuelta de Siena tras un recorrido por las afueras alejado de las carreteras principales pasando por el silencio de los campos cuidad.

El perfil de la ciudad me atrajo enseguida, allí en lo alto, a 600 mt. He aparcado y he empezado a subir andando por el centro. Qué sorpresa, la calle principal es ancha, toda en piedra, a los lados hay palacios renacentistas, està llena de tiendas, artesanias, pequeños restaurantes y cafés.
A los lados de la calle principal, el “corso”, a su derecha e izquierda, se abren pasadizos y callejuelas que llevan hasta increibles panoramas muy distintos entre sí, pues la ciudad domina y sirve de separaciòn entre dos valles diferentes, el de Valdorcia y el de Valdichiana. Distintos por el tipo de terreno, por la agricultura y por el paisaje.
Leyendo mi guía descubro que la parte al interior de la muralla, el “centro storico” es una de las mas grandes de Toscana. Se nota enseguida - aunque yo lo sabía ya porque de vez en cuando me gusta tomar un vaso de algun buen vino tinto - que la historia de este lugar ahonda sus raices en la producción de vino, el famoso Nobile de Montepulciano, producto de calidad superior entre los vinos toscanos y que desde siempre está en competición con el Brunello de Montalcino.

Las importantes arquitecturas y las notas de urbanización nos cuentan que en la historia de esta ciudad la agricultura, la vocación por el comercio y la cultura están muy enlazadas a lo largo de los siglos. De ello viene esa agradable sensación de equilibrio y belleza, el sentido de una ciudad construida de manera inteligente para la vida y el bienestar de su población.
Esta sensación se repite al llegar a la punta de esta colina, donde Piazza Grande (pues es verdaderamente grande) constituye el centro monumental de la ciudad y es también el principal lugar de encuentro. Frente a la catedral han montado una plataforma y mas tarde me explicarán que he llegado para unas fechas de intensa actividad musical. Se trata de el “ Cantiere Internazionale d’arte”, una gran temporada de verano musical, ocasión en la que muchos jovenes artistas y grandes maestros de todo el mundo se encuentran y trabajan aquí. La puerta del teatro està abierta. No puedo resistir y entro: protegido por la oscuridad de un palco me doy cuenta de la suerte que tengo al estar asistiendo al ensayo de una obra contemporanea.

Mientras estoy comiendo en un restaurante del centro que solo pretende ser una honesta y sabrosa “trattoria”, y lo es, pienso que podria quedarme mas de dos dias. Decido entonces quedarme una semana para aprovechar de los acontecimientos culturales de estas fechas de verano. Al bajar por el “corso” buscando un hotel me encuentro frente por frente con una placa en cobre de una escuela de italiano. Os imaginareis que al ver las puertas abiertas tampoco esta vez podré resistir… así que entro por un gran pasillo que era el de el viejo hospital del siglo XVII en el que hoy hallamos la Escuela de Italiano Il Sasso encuentro un clima relajador y amable. Una chica con marcado acento americano me pregunta si acabo de llegar mientras una señora tipicamente alemana me sonrie con amabilidad. En verdad no tenia ninguna intención de apuntarme a un curso de italiano. Empecé a hablar con la segretaria solo porque me parecía una persona muy amable y simpatica que podía contestar a las mil preguntas sobre la ciudad y su Festival. Tras estar hablando mas de media ora con gente que venía de medio mundo y al saber que la escuela también ofrece alojamiento a sus estudiantes me di cuenta de que no me apetecía continuar mi viaje solo, o por lo menos no enseguida. Después de una semana de arte y de soledad, estar junto a otra gente me pareció estupendo.

Así me he convertido en un estudiante de nivel inicial viviendo en un pequeño piso a pocos minutos andando de la escuela. Los que lo sabían me informaron de que aun tenía tiempo para comprar un billete para el concierto de esa misma noche. Esa simpatica segretaria me lo reservaría sin ningun gasto al contrario con descuento. La semana se ha ido volando. Sin exagerar, pero me parece que mi italiano ha mejorado bastante desde que llegué a Italia. He visto muchos conciertos y he comido y bebido mas de lo debido. Y, no hace falta que lo diga, pero regresando hacia el Somerset me he dado cuenta de que tengo aun mas curiosidad por estos lugares de la que tenía al llegar».









