Turín: de la Puerta del Infierno a la Puerta del Infinito

13 de Diciembre de 2010
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Artículo escrito por: Abbey School CiaoItaly - Torino.

Página web de la escuela: www.ciaoitaly-turin.com

Turín, primera capital de Italia encierra en su interior misterio y magia. Sede de importantes museos, maravillas artísticas, delicias culinarias, la ciudad de los Saboya ya desde tiempos de Paracelso era una meta para los más grandes esotéricos.

Situada en el paralelo 45, exactamente en la mitad del hemisferio septentrional, la obra maestra piamontesa siempre ha mantenido su fama de ciudad mágica. Se dice, de hecho, que está situada en el vértice de dos triángulos esotéricos: el blanco con Lyon y Praga, y el negro con Londres y San Francisco. Surge en el lugar donde se encuentran dos ríos, Dora y Po que representan el sol y la luna, la vida y la muerte, la parte femenina y masculina del cosmos; es decir partes de un mismo ciclo que existen en relación con sus opuestos.

El corazón negro de la ciudad está representado por la Plaza Statuto con su Fuente de Frejus, un monumento de piedra negra que recuerda a las víctimas de la construcción del homónimo túnel (1857 – 1871). Colocada en la cima del mismo, la estatua de un ángel parece ser la alegoría de la dificultad de la conquista del Conocimiento Verdadero por parte del hombre; pero también se dice que la figura representa la imagen de Lucifer, el ángel perdido, acto seguido a su rebelión contra Dios.

Angelo Fontana Frejus Torino


Mirando con atención, en el pequeño jardín de la plaza, hay una alcantarilla que es considerado por muchos la Puerta del Infierno. Realidad y leyenda parecen unirse en la reputación “infernal” de la zona que, hoy, es el centro de la instalación del alcantarillado de la ciudad y que, desde la época romana, fue el lugar de las ejecuciones capitales. La avenida cercana Corso Valdocco toma además el nombre del latín Vallis occisorum (Valle de los asesinados) que identificaba la zona con la sede de una gran necrópolis. Quizás todavía hoy bajo la plaza se encuentren sepultados los cuerpos de aquellos que fueron ajusticiados.

El alma blanca de la ciudad se encuentra, en cambio, en la Piazza Castello (Plaza del Castillo), que constituye el centro de las energías positivas y beneficiosas. El punto de máxima positividad se encuentra exactamente entre las estatuas de los dos Dioscuros, los gemelos Castor y Pólux, que adornan la verja del Palacio Real.

Piazza Castello Torino

En cambio, hay que dirigirse a la Plaza Solferino para encontrar allí la Puerta del Infinito. En el centro de la plaza se encuentra, de hecho, la Fuente de las cuatro estaciones, conocida también como Fuente Angélica. El monumento, construido de acuerdo con las normas de la Masonería, está compuesto por cuatro grupos escultóricos cada uno de los cuales representa una estación del año. A los lados del monumento, se sitúan dos figuras femeninas que son una alegoría de la Primavera y del Verano, mientras que en el centro se encuentran dos figuras masculinas, el Otoño y el Invierno, que miran respectivamente a Oriente y a Occidente vertiendo agua por dos odres. El espacio entre las dos estatuas está bien delineado y parece demarcar un portal imaginario: la Puerta del Infinito que, contrapuesta a la Fuente de Frejus, abriría la vía hacia la Eternidad y la Iluminación.

Fontana Angelica Torino

Según la interpretación esotérica las dos figuras representarían Jaquín y Boraz, los encargados de sostener las columnas de Hércules, y según la simbología masónica, los dos principios fundamentales del hombre, las bases de la Sabiduría: Estabilidad y Fuerza. El conocimiento estaría simbolizado por el agua que los dos personajes vierten. Uno de los odres, además, tiene la forma de un carnero que remite al mito del Vellocino de oro perseguido por los Argonautas que, en el significado alquimista, representa el momento de trasformación de la materia en perfección absoluta.

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